14 años no son una razón para dejar de quererla.
Ella tiene 14 años. Una edad en la que debería estar disfrutando de sus años dorados, rodeada de cariño, tranquilidad.
Pero un día sus dueños decidieron llevarla a sacrificar porque era mayor.
Cuando llegó, descubrimos que no había una enfermedad que justificara acabar con su vida. Solo tenía unas leves cataratas y cierta demencia propia de su edad. Nada que le impidiera seguir disfrutando de la vida y, sobre todo, de recibir amor.
Y nosotros nos preguntamos…
¿Desde cuándo hacerse mayor es motivo para dejar de merecer una familia?
Los perros nos dan su vida entera. Están a nuestro lado cuando son cachorros, cuando crecen, cuando envejecemos juntos… y cuando llega el momento de que sean ellos quienes necesiten más cuidados, también deberíamos estar ahí.
Porque cuando adoptas o compras un perro, no eliges quererlo solo mientras sea joven, sano y fácil de cuidar.
Lo eliges para toda su vida.
Nosotros creemos que un perro mayor merece exactamente lo mismo que cualquiera: una cama calentita, una mano que lo acaricie, paciencia, cuidados y alguien que le diga cada día: sigues siendo parte de mi familia.
Ella tuvo suerte. Alguien decidió darle esa oportunidad.
Pero ojalá algún día ningún perro tenga que demostrar que todavía merece vivir.

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