Ética Animal

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En Ética Animal trabajamos para promover el debate sobre la situación de los animales y cuestiones de ética animal. Para ello, llevamos a cabo trabajos de investigación sobre estos temas de forma rigurosa, y los ponemos a disposición de quienes defienden a los animales, a través de nuestra página web. Ponemos especial énfasis en difundir qué es el especismo, y también informamos sobre el sufrimiento de los animales en la naturaleza, y cómo podemos ayudarles. www.Etica-Animal.org

Destinamos la recaudación a:

Seantience: un documental que explora la capacidad de sentir de los animales acuáticos

Ética Animal

Acabamos de lanzar Seantience, un corto documental producido por Ética Animal con la colaboración de la Universidad de Santiago de Compostela y dirigido por Xiana Castro, que profundiza sobre la sintiencia de los animales acuáticos. Seleccionado en SUNCINE y galardonado con el premio a la mejor fotografía en FICAA. Disponible en inglés, español y próximamente en chino. Cuenta con entrevistas a personalidades del mundo de la ciencia y la filosofía, que muestran las evidencias científicas más recientes sobre la sintiencia de los animales acuáticos: Eva Read y Jonathan Birch (ASENT, London School of Economics), Daniela R. Waldhorn (Rethink Priorities y Centre for Animal Ethics, Universitat Pompeu Fabra), Mart R. Gross (Universidad de Toronto) y Oscar Horta (Universidade de Santiago de Compostela). Es una campaña internacional que tiene como objetivo generar conciencia sobre uno de los grupos de animales más desconsiderados y explotados en mayor número: los animales acuáticos .


Publicado el
07/08/2017

Página web:
https://seantience.org/es

Actualizaciones

Daniel Dorado
Daniel Dorado
Teaming Manager

27/07/2026 08:06 h

Identificación de factores predictivos de la abundancia de insectos

Los insectos se encuentran entre los grupos más abundantes de animales terrestres. Por ello cualquier perspectiva que tenga en consideración moral a los seres sintientes, en especial los que se encuentran en sus hábitats naturales, debería prestar atención a la situación de dichos animales. La sintiencia de los insectos es un tema sobre el cual hay interés científico en la actualidad, y existen evidencias importantes que apuntan a que son seres sintientes, puesto que poseen capacidades sensoriales y sistemas nerviosos con un alto nivel de desarrollo. En general, los insectos tienen una vida compleja y activa, en la cual la sintiencia podría ocupar un papel adaptativo. Algunos insectos también muestran comportamientos complejos, como la danza de las abejas. Esto sugiere que su cerebro también podría ser capaz de apoyar la sintiencia. Si son seres sintientes, tal y como indican estas evidencias, su enorme número supone que deberían ser muy importantes en nuestras decisiones relativas a cómo mejorar la situación de los animales, teniendo en cuenta la relevancia de la sintiencia. Se ha estimado que podría haber en torno a 10sup18 insectos.

Comprender las claves y las variables relacionadas con la abundancia de insectos en la actualidad podría resultar útil para comparar diferentes situaciones con respecto al nivel total de sufrimiento de los insectos que existe o que podría existir. En consecuencia, también puede resultar útil para predecir o evaluar las consecuencias de las medidas a adoptar que podrían resultar beneficiosas o perjudiciales.

El estudio de las poblaciones de insectos también puede ser relevante para el estudio del bienestar de otros animales en diferentes ecosistemas, ya que las poblaciones de insectos pueden afectar de manera significativa a las demás poblaciones animales que viven en el mismo ecosistema. Pero la principal forma en que los insectos pueden contribuir de manera negativa o positiva al nivel general de bienestar en un ecosistema es bastante directa: a través de su propio nivel de sufrimiento o bienestar.

Para evaluar de una manera adecuada los niveles de sufrimiento y placer que los insectos pueden experimentar a gran escala, resultaría útil un modelo cuantitativo de abundancia de insectos que tenga en cuenta la importancia variable de los principales factores limitantes que determinan las poblaciones. A corto plazo sería importante la identificación por parte de los ecólogos de una forma consistente de medir la abundancia de insectos, o bien el desarrollo de métodos para corregir a nivel estadístico las tasas de error y sesgos entre los distintos métodos, con el fin de mejorar la comparabilidad de los resultados obtenidos en diferentes lugares y con diferentes especies. Un ejemplo de estudio en esta dirección se ha llevado a cabo teniendo en cuenta solo a insectos voladores en Alemania. Si bien el mismo tiene un alcance limitado, hace hincapié en la recopilación estandarizada de datos y realiza un análisis factorial para determinar los factores predictivos más importantes de abundancia de insectos dentro de su sistema de estudio. Se podrían llevar a cabo proyectos similares a mayor escala. Veremos a continuación qué tipo de indicadores podría utilizar un modelo de este tipo.

Ecología de las comunidades de insectos

Se calcula que hay varios millones de especies de insectos en la Tierra, la mayoría de ellas todavía por descubrir. Esta enorme diversidad va acompañada de la especialización en una amplia variedad de nichos ecológicos. Los insectos pueden alimentarse de partes de plantas muertas (detritívoros) o vivas (herbívoros), o de otros animales (depredadores y parásitos). También hay especies con una alimentación mixta, que cambian de fuente de alimento a lo largo de su desarrollo. Los insectos son tan abundantes y muchos de ellos están tan especializados que la mayoría de plantas y animales de mayor tamaño tienen parásitos o herbívoros especializados que se alimentan exclusivamente de ellos. Los insectos también se han adaptado a una amplia variedad de climas y biomas, que van desde los trópicos hasta los ecosistemas de la tundra. Esta diversidad hace imposible identificar un único indicador aplicable a todas las especies de insectos. Sin embargo, es plausible que se puedan identificar tendencias en la biomasa total de los insectos, sin distinguir entre especies. Esto resultaría útil, ya que nos permitiría hacer generalizaciones, dado el enorme número de individuos implicados. Por supuesto, la biomasa en sí misma no es directamente relevante, sino que lo relevante es el número de insectos. No obstante, dado que este número puede ser difícil de determinar, la biomasa podría ser la mejor medida disponible.

Los ecosistemas terrestres pueden dividirse en tres partes: el suelo, la hojarasca y el dosel. Los insectos son muy numerosos en el dosel, mientras que la mayoría de organismos del suelo son otros artrópodos, como ácaros y colémbolos, así como diversos grupos de gusanos. La hojarasca está habitada tanto por insectos como por otros artrópodos. Muchos de estos insectos son herbívoros, y entre ellos podemos encontrar a los que mastican el material foliar, a los que chupan la savia de las plantas, y a los que se alimentan de semillas, néctar o polen. En algunos ecosistemas los insectos son incluso el grupo animal herbívoro dominante en términos de consumo de biomasa. Se ha estimado que los saltamontes consumen alrededor del 80% de la biomasa vegetal total de una pradera americana de hierba corta.

Factores predictivos de abundancia de insectos

Especies indicadoras

Con el fin de realizar un seguimiento de manera eficiente de las tendencias relativas a biodiversidad y calidad del hábitat, los ecólogos han desarrollado el concepto especie indicadora. Las especies indicadoras se seleccionan como representativas de un grupo taxonómico o funcional más amplio cuyo destino se considera correlacionado. Estas especies deben ser relativamente fáciles de estudiar/investigar, aunque otros criterios varían en función de los objetivos de cada estudio concreto. Por ejemplo, tanto las mariposas como las aves se correlacionan en cierto grado con una mayor abundancia de invertebrados: ambas son muy móviles, lo que les permite buscar hábitats adecuados o fuentes de alimento. Sin embargo, el número de mariposas varía en una escala espacial y temporal mucho más reducida que la de las aves debido a un menor tamaño y a ciclos de generación más cortos, aunque los datos a escala más detallada conllevan un mayor ruido, ya que las poblaciones de mariposas son más propensas a la devastación por tormentas u otros eventos no representativos.

El uso de especies indicadoras, si bien resulta práctico, presenta importantes limitaciones que deben tenerse en cuenta. En particular, es probable que sean específicas de cada entorno. Una especie solo puede utilizarse como indicadora dentro de su propia área de distribución geográfica. Pero, incluso en este ámbito, la fuerza correlativa con otras especies puede variar en función del hábitat, el clima y las interacciones bióticas, como la depredación y el parasitismo. En general, es probable que las especies indicadoras resulten más eficaces en entornos que no les resultan hostiles, como es el caso de las praderas y estepas para las mariposas. Los futuros cambios medioambientales podrían alterar estas correlaciones. Por último, el método elegido para estudiar la abundancia puede estar intrínsecamente sesgado, llevando a la identificación de una especie indicadora que no resultará tan eficaz con un método de estudio diferente. No existen criterios de selección objetiva para las especies indicadoras, lo que hace recaer sobre los investigadores la responsabilidad de ser lo más transparentes posible acerca de su razonamiento, incluyendo cómo podrían haber comprometido la precisión en aras de la viabilidad. La mayoría de estas limitaciones se aplican también a los posibles indicadores abióticos, como se analizará más adelante.

Factores limitadores de abundancia

El comportamiento de un indicador depende del factor o factores limitantes concretos que regulan la población en un entorno determinado. Existen tres formas básicas en las que las poblaciones pueden quedar limitadas: el control de abajo arriba, el control de arriba abajo y los factores ambientales. Las poblaciones controladas de abajo arriba están limitadas por los recursos, lo cual incluye recursos abióticos como el agua, los nutrientes inorgánicos y la luz solar, así como la disponibilidad de plantas, animales y otros organismos como fuentes de alimento. Por su parte, las poblaciones controladas de arriba abajo no superan un determinado número debido a la depredación o el parasitismo. Los factores ambientales de control poblacional incluyen variables estáticas como la humedad relativa, la temperatura, la radiación ultravioleta, el hábitat adecuado y las sustancias químicas tóxicas, que limitan los recursos, pero por los cuales no se compite. Una estrategia prometedora para encontrar factores predictivos fiables de abundancia de insectos consiste en identificar los factores limitadores más importantes de las poblaciones de insectos. Sin embargo, estas reglas básicas de control poblacional también se aplican a las fuentes de alimento limitadoras y a los depredadores de insectos, por lo que la complejidad de la cuestión aumenta rápidamente en la medida en que se tienen en cuenta más especies o variables ecológicas.

El concepto cascada trófica se introdujo para expresar cómo un cambio en el factor principal que limita el tamaño de una población puede dar lugar a cambios similares en las poblaciones de diferentes especies con las que interactúan. Los metaanálisis de datos de series temporales sugieren que la regulación de arriba abajo por parte de depredadores y parásitos es más importante que los factores de abajo arriba entre insectos herbívoros en su conjunto, y mucho más importante que en la mayoría de los demás grupos de animales. Sin embargo, el predominio de la regulación de arriba abajo no es universal, y hay especies que pueden apartarse radicalmente de esa tendencia, como ocurre en el caso del lepidóptero Tortrix viridana.

Control de arriba abajo

La elevada abundancia y la diversidad de insectos sustentan a una amplia gama de depredadores insectívoros, parásitos y patógenos. Al igual que los insectos, las aves están presentes en casi todos los biomas y dependen en gran medida de insectos para alimentarse. El 90% de todas las especies de aves (porcentaje que desciende al 60% en los trópicos) son insectívoras, y su dieta se compone en un 75% o más de insectos u otros artrópodos. Si partimos de la hipótesis de un control de abajo arriba de las poblaciones de aves, debería existir una fuerte correlación entre la abundancia de insectos y la de aves. Esta correlación aumentaría si se tuvieran solo en cuenta las aves insectívoras.

Las aves son un grupo bien estudiado y medir su abundancia resulta relativamente fácil, un proceso llevado a cabo de manera habitual. También hay experimentos que muestran un aumento sustancial de la abundancia de artrópodos cuando se excluye a las aves. Además, las aves se alimentan de arañas, que a su vez se alimentan de insectos. Esto podría contrarrestar los efectos de las aves sobre la abundancia de insectos en algunos ambientes, dependiendo de la proporción que los insectos representen en la dieta de las aves y de la eficiencia relativa de las arañas insectívoras. También es posible que el número de aves esté controlado por factores diferentes de la abundancia de alimento. En determinadas regiones podrían estar controladas de arriba abajo por depredadores, como gatos, o por factores ambientales, como la falta de hábitat adecuado. Las aves también podrían centrar su actividad depredadora en taxones específicos, como insectos voladores, no mostrando una correlación tan clara con la abundancia total de insectos.

En los bosques tropicales los murciélagos pueden matar a más artrópodos que las aves. Los murciélagos viven en ecosistemas forestales templados, donde pueden matar a un número muy importante de insectos. Sin embargo, los murciélagos son probablemente menos adecuados que las aves como indicadores, dada su naturaleza nocturna, que dificulta el seguimiento, así como por su área de distribución geográfica más restringida. Muchos otros grupos de animales se alimentan de insectos, entre los cuales se encuentran numerosos anfibios y reptiles, además de algunos mamíferos. Sin embargo, las aves, las arañas y los murciélagos son probablemente los insectívoros de mayor distribución, lo que debería convertirlos en mejores indicadores que los animales menos móviles.

Los individuos de la mayoría de las especies de insectos albergan varias especies de parásitos a la vez, algunos de los cuales son también insectos. Se ha sugerido que un factor limitante importante de las poblaciones de saltamontes en años fríos y húmedos son las infecciones fúngicas, que matan a un gran número de estos animales. Los patógenos y los parásitos desempeñan, por tanto, un papel importante a la hora de frenar el crecimiento de los insectos. Sin embargo, las enfermedades de la fauna silvestre son difíciles de estudiar, lo que las convierte en indicadores poco fiables de la abundancia de insectos.

Control de abajo arriba

Puesto que la mayoría de insectos son detritívoros o herbívoros, la abundancia y la calidad del tejido vegetal vivo y muerto tienen gran importancia para el control de abajo arriba. Esto incluye tanto la producción total de biomasa como la calidad del tejido vegetal, determinada por las defensas de las plantas y su contenido en nutrientes. Las partes de las plantas contienen compuestos químicos estructurales, como lignina, y tóxicos, como nicotina; así como defensas físicas para reducir el herbivorismo. Probablemente lo más importante para la calidad nutricional del tejido vegetal sea la cantidad de energía química extraíble y el contenido en proteínas. Los órganos reproductores, como las semillas y el polen, seguidos del tejido foliar, son los que tienen mayor valor nutricional. La madera, las raíces y las partes muertas de las plantas casi no contienen proteínas, y sus componentes son difíciles de descomponer y utilizar como fuente de energía.

Lee el artículo completo: https://www.animal-ethics.org/identificacion-de-factores-predictivos-de-la-abundancia-de-insectos/

Este artículo fue redactado por Lorenz Krüger durante unas prácticas con Ética Animal.

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Daniel Dorado
Daniel Dorado
Teaming Manager

09/07/2025 13:14 h

POR QUÉ SE IGNORA EL SUFRIMIENTO DE LOS ANIMALES SALVAJES: COMPRENDIENDO NUESTROS PREJUICIOS

Una crisis oculta

Literalmente quintillones (1) de animales están sufriendo y muriendo ahora mismo en la naturaleza, debido a enfermedades, hambre, sed, frío o calor excesivos, y otros factores. Sin embargo, la mayoría de personas —incluyendo quienes afirman preocuparse por los animales— no da importancia a este problema. ¿Por qué?

En este artículo exploraremos los sesgos (2) que nos hacen ignorar una de las mayores fuentes de sufrimiento y muertes en el mundo.(3) Comprenderlos puede ayudarnos a pensar con mayor claridad sobre nuestras responsabilidades morales.
La magnitud del problema

Cuando pensamos en el sufrimiento de los animales, solemos imaginar granjas industriales o laboratorios donde se experimenta con animales. Por supuesto, estos son problemas muy graves. Pero el número de animales en libertad es enorme, tanto que resulta difícil visualizarlo. Se calcula que hay entre 1 y 10 quintillones de ellos en todo momento.(4)

Para hacernos una idea de esta cifra, podemos tener en cuenta la siguiente comparación: si sumáramos el número de animales explotados por seres humanos y el número de animales salvajes, y estableciéramos una analogía con un periodo de un año, los animales utilizados por seres humanos representarían solamente 14 segundos, mientras que los animales salvajes representarían los 364 días, 23 horas, 59 minutos y 46 segundos restantes.(5)

La inmensa mayoría de los animales salvajes sufren a diario debido a procesos naturales. A pesar de esta enorme magnitud, el problema recibe muy escasa atención. Aunque existe una mayor atención al problema en los últimos años, sigue pasando desapercibido por quienes defienden a los animales y por especialistas en ética animal. Esto no parece lógico si se observan las cifras. A continuación exploraremos varios sesgos que pueden provocar esto.

Sesgo de statu quo: por qué nos resistimos a cambiar nuestras creencias

Nuestra mente se resiste de manera natural al cambio, ya sea de comportamiento o de creencias. Es lo que se conoce como sesgo del statu quo. Hay otros patrones mentales que contribuyen a esta tendencia:

El efecto arrastre: la tendencia a creer aquello que cree la mayoría de personas a nuestro alrededor
Justificación del sistema: la tendencia a defender el sistema actual de creencias y comportamientos
Sesgo conservador: la tendencia a no actualizar nuestras creencias ante nuevas pruebas

Pregunta importante: Si todo el mundo a tu alrededor se centrara en la explotación animal, ¿qué probabilidades habría de que pensaras en el sufrimiento de los animales salvajes derivado de procesos naturales?
Falta de atención a los animales de pequeño tamaño

La mayoría de animales salvajes son de pequeño tamaño, como insectos, crustáceos y peces. Sin embargo, nuestro cerebro tiende a preocuparse más por los animales que son:(6)

De mayor tamaño
Más inteligentes (o que nos parecen más inteligentes)
Que nos resultan más similares emocionalmente

Esto crea un punto ciego (es decir, una situación de la que no somos conscientes), porque la inmensa mayoría de los animales que sufren en el mundo salvaje son precisamente aquellos que, debido a nuestras tendencias naturales, apenas nos importan. El mismo problema se da en relación con la explotación animal. La inmensa mayoría de los animales explotados son gambas,(7) pero quienes defienden a los animales rara vez las mencionan.

Pregunta importante: Cuando piensas en animales en libertad, ¿lo haces en animales grandes, como ciervos, leones o elefantes, o en animales pequeños, como insectos o crustáceos? Tu respuesta revela la manera en que funciona este sesgo.

El efecto de la pérdida de compasión

Aquí ocurre algo sorprendente: cuanto mayor es una tragedia, menos nos importa a nivel emocional. Es el llamado efecto de la pérdida de compasión, que se produce, entre otras cosas, por el efecto de víctima identificable: tendemos a preocuparnos más por individuos concretos que por grandes grupos.

Ejemplo: Una noticia sobre el sufrimiento de un solo animal genera mayor respuesta emocional que las estadísticas sobre el sufrimiento de miles de millones de animales. Nuestra compasión tiende a disminuir cuando las cifras aumentan, principalmente porque en el último caso vemos cifras, y no los muchos individuos a los cuales las cifras representan.

Pregunta importante: ¿Cómo reaccionas a nivel emocional cuando oyes hablar sobre el sufrimiento de un solo animal, y cómo reaccionas cuando oyes hablar del sufrimiento de miles de millones o billones?

Dificultad para comparar grandes cantidades

Comparemos 434 000 millones (el número de animales encerrados para ser explotados) con 1 a 10 quintillones (el número de animales salvajes).(8) Nuestros cerebros tratan ambas cifras como “realmente grandes” en lugar de reconocer que una de ellas es inmensamente mayor que la otra. Recuerda que en el apartado 2 de este artículo, para visualizar la diferencia de tamaño entre ambos animales, tuvimos que hacer una analogía con el periodo de un año. Este sesgo se conoce como negligencia de alcance o insensibilidad al alcance: nuestro cerebro tiene dificultades para percibir la diferencia de tamaño entre cifras enormes.

Heurística de disponibilidad

Nuestro cerebro utiliza atajos mentales para tomar decisiones rápidas. Estos atajos se denominan heurística. La heurística de disponibilidad consiste en suponer que aquello que recordamos con mayor facilidad son los sucesos más comunes. Esta heurística provoca grandes problemas cuando pensamos en situaciones que afectan a los animales en general, especialmente cuando pensamos en la situación de los animales salvajes.

Lo que recordamos de la naturaleza: documentales de naturaleza que muestran animales de gran tamaño, adultos y teniendo una buena vida

Lo que realmente ocurre en la naturaleza: la inmensa mayoría de animales son de pequeño tamaño, mueren siendo muy jóvenes, y experimentan un gran sufrimiento desde que nacen hasta que mueren
Sesgos de supervivencia

En la naturaleza, por cada animal que sobrevive, miles o incluso millones de ellos no logran sobrevivir. Sin embargo, puesto que no solemos tener esta información, y puesto que los animales que mueren no nos resultan visibles, solamente nos fijamos en aquellos que sobreviven. Los escasos supervivientes se convierten en nuestra imagen mental de la vida en la naturaleza, y por eso tendemos a creer que la mayoría de los que nacen consiguen sobrevivir. Es como pensar que quienes ganaron la lotería fueron quienes jugaron. Este es un ejemplo de sesgo de supervivencia.

Para reflexionar: si el 99,99% de animales que nacen en la naturaleza mueren de manera dolorosa poco después de nacer, pero solamente vemos al 0,01% que sobrevive, ¿cómo influye esto en nuestra percepción de cómo es la vida de los animales que viven en la naturaleza?
La deducción errónea “puesto que los seres humanos perjudican, la naturaleza beneficia”

Otro factor que lleva a muchas personas a creer que los procesos naturales tienen un balance positivo para los animales es una deducción errónea: “si las acciones humanas tienen un balance negativo para los animales, resulta obvio que los procesos naturales tienen un balance positivo, porque no son causados por seres humanos”. Pero esta deducción es errónea, ya que el hecho de que las acciones humanas tengan un balance negativo en los animales no supone que los procesos naturales tengan un balance positivo.

La visión romántica de la vida en la naturaleza

Muchas personas tienen una visión romántica y poco realista de la vida en la naturaleza. Piensan que la mayoría de animales tenían vidas en las que predominaban las experiencias positivas antes de que los humanos interfirieran. Esta visión romántica ignora muchas cuestiones evidentes:

Los desastres naturales mataron a un gran número de animales antes de que aparecieran los seres humanos

Las enfermedades y el hambre eran comunes mucho antes de que existieran los seres humanos

La estrategia reproductiva consistente en tener miles o millones de crías, la inmensa mayoría de las cuales no puede sobrevivir, está presente en especies mucho más antiguas que la aparición de la humanidad

Uno de los factores que contribuyen a la prevalencia de esta visión romántica de la vida en la naturaleza es el sesgo de anclaje, que nos lleva a confiar en la primera información que recibimos sobre un tema. Las primeras ideas que aprendemos sobre la naturaleza (a menudo a través de libros infantiles, películas y documentales) determinan cómo seguiremos viéndola. Estas primeras impresiones, positivas, no se corresponden con la realidad.

La tendencia a intentar justificar el sufrimiento natural

Ante la información de que los procesos naturales tienden a maximizar el sufrimiento, muchas personas intentan justificarlo asumiendo que debe servir a algún propósito mayor. Varios prejuicios contribuyen a esta tendencia:

Sesgo de detección de agencia: suponer que alguien está causando esos sucesos de manera intencionada

Sesgo teleológico: tendencia a atribuir una finalidad a acontecimientos que no la tienen

Hipótesis del mundo justo: suponer que el mundo es justo por naturaleza

Podemos observar que estos sesgos funcionan de manera conjunta porque, para que alguien intente justificar el sufrimiento, no basta con creer que hay un agente detrás: también necesita creer que el objetivo que este agente supuestamente intenta alcanzar es justo.

Estos prejuicios pueden llevar a la conclusión de que el sufrimiento por causas naturales probablemente “forma parte de un plan mayor”, y que intentar reducirlo solamente empeorará las cosas.

Pregunta de pensamiento crítico: ¿Está mal prevenir los desastres naturales o las enfermedades naturales que matan a millones de seres humanos, puesto que eso supondría interferir en algún gran plan que busca un bien mayor?

Doble rasero ante actos y omisiones

La mayoría de personas cree que tiene mayor responsabilidad por los actos perjudiciales que por las omisiones igualmente perjudiciales (o incluso más perjudiciales). Hay quienes llegan incluso a no considerarse moralmente responsables en absoluto por omitir la ayuda. Todos estos son ejemplos del sesgo de omisión.

El sesgo de omisión influye en la negligencia en relación con los daños derivados de procesos naturales, ya que se trata de daños que no requieren ninguna acción por nuestra parte para que sigan produciéndose.

Preguntas importantes:

¿Lo que debería importar es el origen del daño (si surgió de prácticas humanas o de procesos naturales) o la cantidad de daño que podríamos evitar?

¿Importa a las víctimas el origen de los daños?

¿No preocuparse por las víctimas de procesos naturales y por cómo nuestras omisiones perjudican a quienes estas afectan es de verdad compatible con una preocupación sincera por aquellos seres a quienes afectan nuestras decisiones?

El sesgo de proporción

Nuestro cerebro suele centrarse en porcentajes y no en números reales. Esto puede hacer que tomemos decisiones muy equivocadas cuando nos enfrentamos a problemas a gran escala.

Ejemplo:

¿Qué preferiríamos?:

Ayudar al 90% de animales en un problema que afecta a 1000 animales (es decir, ayudar a 900 animales)

Ayudar al 0,1% de animales en un problema que afecta a 10 millones de animales (es decir, ayudar a 10 000 animales)

El sesgo de proporción hace que la primera opción parezca mejor, aunque la segunda tenga un valor esperado 10 veces mayor en cuanto al número de animales ayudados.
Sesgo a corto plazo

Tenemos una tendencia a centrarnos en los resultados inmediatos que en los beneficios a largo plazo. Este es un ejemplo de sesgo a corto plazo, un tipo de sesgo temporal que nos inclina a dar menos importancia a un acontecimiento cuanto más lejano esté en el futuro.

Este sesgo nos hace descartar soluciones que pueden tardar en desarrollarse, pero que consideraríamos claramente mejores si observáramos la línea temporal completa. Este sesgo inclina a muchas personas a afirmar que la cuestión del sufrimiento de los animales salvajes es menos importante porque las soluciones a gran escala pueden tardar en surgir.

Recuerda: Muchos avances médicos han necesitado décadas de investigación. Si solamente financiáramos investigaciones que mostraran resultados inmediatos, no conseguiríamos la mayoría de los grandes avances.

El efecto burbuja

Quienes defienden a los animales asumen a menudo que al público en general no le importará el sufrimiento de los animales salvajes porque:

A muchos veganos no les importa este tema

La mayoría de personas no son veganas

Este razonamiento contiene varios errores, que veremos a continuación.

Suposiciones equivocadas:

Hay que ser vegano para preocuparse por los animales salvajes

Los veganos tienen una mayor tendencia a ayudar a los animales salvajes

Las opiniones actuales de los veganos reflejan las opiniones del público general

Uno de los factores detrás de estas suposiciones es el efecto de falso consenso, también denominado efecto burbuja, en el que se asume que la opinión de los miembros del propio grupo refleja la opinión de la mayoría de personas.

Aceptar la propuesta de ayudar a los animales salvajes no requiere cambiar nuestra manera de alimentarnos y de vestirnos, sino apoyar la investigación y las políticas necesarias. En realidad, esto puede ser más fácil de aceptar para la mayoría de la gente que el veganismo.

Cuando “a nadie le va a importar” enmascara “no quiero que les importe”

A menudo, cuando alguien afirma “ríndete porque no le importará a nadie”, en realidad está enmascarando “ríndete porque no quiero que le importe a nadie”. Así que vale la pena intentar investigar si una supuesta preocupación por la opinión pública es genuina o si está enmascarando una objeción a lo que se propone. Este patrón puede aparecer no solamente en conversaciones entre dos personas, sino en las conversaciones que una persona puede tener consigo misma. Este caso es un ejemplo de sesgo de autoengaño.(9)

Intentar reducir la influencia de los sesgos

El hecho de que comprendamos estos sesgos a nivel intelectual no supone que desaparezcan de manera automática.(10) Modificar nuestras reacciones emocionales, intuiciones y sentimientos viscerales requiere práctica y un esfuerzo consciente.

Idea clave: Al igual que ocurre con el desarrollo de cualquier otra habilidad, la superación de prejuicios requiere una práctica constante a lo largo del tiempo.

PUEDES LEER EL RESTO DE LA PUBLICACIÓN AQUÍ: https://www.animal-ethics.org/por-que-se-ignora-el-sufrimiento-de-los-animales-salvajes-comprendiendo-nuestros-prejuicios/

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Olaia Freiría
Olaia Freiría
Teaming Manager

29/01/2021 07:55 h

Estos son nuestros planes para este año 2021. Muchas gracias por ayudarnos a conseguirlos! https://www.animal-ethics.org/plan-de-trabajo-de-etica-animal-para-2021/

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Fecha de publicación
07/08/2017

Tipo de Grupo
ONG

Ámbito
Defensa de los animales

País
España

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