Bubisher, bibliotecas para el Sáhara

Bubisher, bibliotecas para el Sáhara

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Ya está en marcha la construcción de la biblioteca de El Aaiún. Para que podamos pagar esta nueva construcción y para que podamos ponerla a funcionar contratando a dos bibliotecarios, necesitamos recaudar fondos. Por ello, vamos a crear un espacio en esta nueva biblioteca en el que se podrá escribir un mensaje para el pueblo saharaui, que quedará para siempre impreso en una pared y en sus corazones. http://www.bubisher.org/tu-palabra-cuenta/Gracias por tanto como aportas a este proyecto.

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Bibliotecas para los campamentos de refugiados saharauis

Asociación Escritores por el Sáhara - Bubisher

Las bibliotecas y bibliobuses de Bubisher son un oasis para las personas saharauis que viven en los campamentos (Tindouf- Argelia). El acceso a otras realidades a través de los libros, las obras de teatro y charlas que ellos mismos organizan les permite olvidarse de la realidad de sus vidas. Ya han abierto cinco bibliotecas donde ellos mismos son quienes las gestionan y deciden qué quieren hacer ¡Ayúdales a mantenerlas!


Veröffentlicht am
14/03/2014

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http://www.bubisher.org/

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Palma Aparicio
Palma Aparicio
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24/04/2026 11:17 h

EL BUBISHER.
(cuando leer es resistir y construir futuro).
Por:B.Lehdad.
En el Día del Libro, mientras otros celebran las palabras encuadernadas en estanterías estables, hay pueblos que leen desde la intemperie de la historia, donde cada página es también una forma de resistencia, con sabor a dignidad.
El pueblo saharaui no sólo ha leído libros. También ha escrito su propia supervivencia. Ha construido, en medio del desierto y del exilio, una arquitectura invisible pero firme, hecha de memoria, dignidad y aprendizaje. Un Estado que no siempre encuentra reconocimiento en todos los mapas, pero sí en las manos de quienes enseñan, estudian y sueñan bajo una jaima o en un aula improvisada techada con cinc, desafiando altas temperaturas.
No cuenta con el Instituto Cervantes, ni con grandes vitrinas culturales exportadas desde centros de poder. Pero tiene algo quizá más esencial: las bibliotecas Bubisher. Allí donde el polvo parece querer borrar el futuro, llega el libro como un viento contrario. Allí,0 donde la injusticia intenta imponer silencio, aparecen niños y niñas abriendo páginas como quien abre ventanas, en pleno "iwisz".
El Bubisher no es solo una biblioteca. Es una promesa en movimiento. Nació con un camión que viaja cargado de palabras, pero también de dignidad. Es un puente entre la escasez y la imaginación, entre el presente difícil y un porvenir que se grita: "la badil, la badil 3an tagrir almasir" en voz alta. Alimenta mentes, sí, pero también fortalece algo más frágil y más decisivo: la confianza en que el conocimiento puede ser otra forma de libertad.
En el Bubisher se van fraguando, lejos del ruido diplomático y de los escenarios oficiales, verdaderas alianzas entre civilizaciones. Alianzas nacidas de la solidaridad concreta, practicada, del compromiso humilde y de la dignidad compartida, no de los intereses de despacho ni de los cálculos de oportunidad política que tantas veces disfrazan el lenguaje de la cooperación.
Porque mientras algunos han hecho de la llamada “alianza de civilizaciones” un eslogan útil para la foto y la coyuntura, aquí, entre libros que viajan sobre el polvo del desierto, esa alianza se vuelve real, cotidiana y verificable. En cada niño que lee, en cada voluntaria/o que resiste, en cada palabra que abre futuro donde otros solo ven olvido.
El Bubisher no proclama, demuestra. No se anuncia, se vive. Y en esa diferencia se revela toda la distancia entre la retórica del interés y la ética de la solidaridad.
Leer, para el pueblo saharaui, no es un acto decorativo ni un ritual cultural. Es una forma de sostenerse en pie. Es aprender a observar el mundo cuando el mundo parece negarte el derecho a existir plenamente. Es construir futuro cuando el presente insiste en quedarse detenido.
Y quizá ahí reside la lección más honda de este Día del Libro: que no todos los pueblos leen desde la comodidad, pero todos los pueblos que leen desde la necesidad convierten cada palabra en una semilla.
En el desierto, donde la arena parece borrar huellas, el libro las fija. Y en cada biblioteca Bubisher, en cada lectura compartida, el pueblo saharaui sigue escribiendo su capítulo más decisivo: el de una dignidad que no se abandona, y un futuro que se sigue leyendo y construyendo... a pesar de todo.

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Palma Aparicio
Palma Aparicio
Teaming-Manager

05/10/2025 09:08 h

ME GUSTA LA FRUTA

¡Qué sano es comer fruta, cuántas vitaminas! A,B,C y K, todo un alfabeto de ellas. Pero las frutas de los niños del BUBISHER son especiales: una es una mezcla de melón, naranja y galleta María, riquísima, le proporciona al niño una mirada inocente y traviesa a la vez, como si estuviera pensando solo me queda una, y me la voy a comer yo solito. La otra, en cambio, es una fruta muy especial, es una fruta grande y muy refrescante, muy jugosa y dulce, llena de agua, baja en calorías y rica en vitaminas A y C, en potasio y antioxidantes. Y tiene una propiedad muy especial, casi mágica, se puede comer pero también se puede pensar, soñar, dibujar y llevar como bandera, tiene el don de la solidaridad; cuando una la ve, con esos colores tan vivos, nos recuerda lugares donde la fruta está prohibida. Bueno, la fruta y la vida. La niña que sonríe con esa rodaja mágica de sandía es hermana de todas esas niñas palestinas que ya no pueden comer sandía. Su sonrisa es para los que cortan la fruta cuando está en su máximo esplendor como una advertencia, les está diciendo a esos hijos de la gran fruta que su energía y sus ganas de vivir se las han transmitido todos esos niños y niñas palestinas con las que comparte sandía y bandera, les está desafiando a seguir sonriendo a pesar de todo, a convertirse en una mujer capaz de todo, a seguir dibujando sandías y soles, y flores, y mañanas sin genocidas ni asesinos de niños. Con un cuento y una sonrisa como fusil; la munición está en nuestras bibliotecas.

Tengo yo un conocido en Portugal que me ha dicho que en nuestras bibliotecas, junto a los jardines, se refugia la utopía.

Tengo yo también una conocida en Madrid a la que le gusta mucho la fruta, pero está podrida. No precisamente la fruta.

Javier Bonet

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Cristina  Molera Teruel
Cristina Molera Teruel
Teamer

05/06/2024 13:24 h

Y de vuelta al Bubi, después de un tiempo sin donar, por fin puedo ayudar aunque sea poquito.
De los mejores, si no el mejor, proyecto en los campamentos de refugiados saharauis. Además,
conocido y participado personalmente allí.
Ojalá se apunten much@s más. Gracias por vuestro trabajo

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Datum der Veröffentlichung
14/03/2014

Feld
Internationale Kooperation
Kinder und Jugend
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Land
Spanien

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